miércoles, 9 de marzo de 2022

Anecdotario 1


SOBRE LA ANÉCDOTA. 

La anécdota nunca será, por más que la defiendan, sustituto de la historia. Tampoco lo será la crónica. No estamos hablando de posiciones jerárquicas, sino de sustancia y de permanencia. La etimología no ayuda mucho a establecer una definición precisa y tampoco a distinguirla de la crónica, el relato, el cuento e incluso la historia. Dice el diccionario: del griego anékdota, suceso curioso y poco conocido, relato breve, suceso circunstancial o irrelevante. 

 Lo que no dice el diccionario es que las anécdotas poseen una buena dosis de mitología, y en ello radica su inteligencia. Así que no se tomen estas anécdotas como determinantes soluciones, como si fueran dechadas  virtudes de comentarios banales de facebook o de twitter, pero tampoco se les desdeñe como si fueran mínimas explosiones emocionales para ratificar los fantasmas de mis egomanías. En los sucesos cotidianos se esconden los subterfugios del inconsciente y las verdades desbocadas de los instantes pasionales. El problema es la perspectiva, que se da con el tiempo y sobre todo, con madurez visionaria. Cuando no podemos empalmar los errores con las verdades, recurrimos a las justificaciones, y todos, sin excepción, somos maestros consumados del autoengaño. Sin la perspectiva de la historia personal no tendríamos qué contar, por eso la falta de memoria recurre por momentos a la fantasía o a la reconstrucción bien lograda, lograda al menos para una buena narrativa, como también hacen la crónica y la historia. Sobre la verdad en la anécdota, no debemos tampoco preocuparnos, no debemos ser jueces ni miembros de un jurado para permitirnos un criterio propio. La reconstrucción de los hechos genera de por sí una distancia entre la verdad y la falsedad. Las anécdotas, más que convencernos, pretenden sorprendernos y con ello, gestionar expectativas. 

     Siempre quise exhudar mis anécdotas pero de una manera ajena a la esperanza de que se lean. Ha sido más bien una necesidad personal universal, es decir, la necesidad que tenemos todos de depositar en los recuerdos un hilo de dos extremos, uno de transitoriedad y otro de permanencencia. Lo personal es impersonal cuando los sucesos se enmarcan en el suceso mismo, en la materia que hace de la naturaleza humana algo distinto a la lógica de la historia personal. Lo impersonal, presente en nuestras vidas, es lo que nos hace ser lo que somos y al mismo tiempo, lo que decidimos. No es contradicción, es más bien, la contraparte de la razón de ser de todo lo que vivimos, en donde no existe lógica ni argumento, sólo el tejido de los hechos. 


UN VIAJE CON AGUSTÍN MONSREAL. 

En el encuentro de becarios del Fonca de jóvenes creadores 1997 en Jalapa, Veracruz, partimos tutores, becarios y organizadores desde el Auditorio Nacional. Me tocó sentarme con Agustín Monsreal, escritor yucateco y tutor del área de cuento. Llegué primero al asiento así que me tocó ventanilla en el autobús. El maestro se sentó a un lado de mí. El trayecto se hizo en silencio en nuestros asientos hasta las afueras de la ciudad de México, en donde cobra ritmo el viaje en la carretera. Rompí el hielo. Me presenté y se presentó, nos dimos la mano. Después de intercambiar información sobre nuestras áreas artísticas le dije, abusando de la cercanía y del hielo roto, que los moldes artísticos se construyen sobre cimientos de inercia perceptiva, como sucede con las modas y el consumo. Agregué que incluso las identidades regionales o nacionalistas no se escapan del banalismo y las representaciones sobre estimadas. Se molesto mucho, me escudriñó y señaló mi playera diciendo -¡Cómo eso que tienes ahí!- Yo vestía unos jeans y una playera azul con un estampado de los Broncos de Denver, una ropa para mis 26 años casual y que simplemente correspondía con mi edad y con mi comodidad. Nunca me he comprado ropa estampada con la intención de identificarme con un equipo de fútbol, así que su comentario me sorprendió porque no entendí al inicio su molestia y no lograba conectar mi comentario con mi vestimenta. Viajamos en silencio un rato mientras procesaba en mi mente lo sucedido. De reojo vi que portaba un pantalón casimir y una guayabera blanca, epiteto de un formalismo provinciano. Caí en la cuenta que el maestro asumió mi comentario como personal y que interpretó mi juicio como dirigido a su forma de vestir. No me pareció pertinente disculparme pues mis comentarios nunca fueron para él y más bien, él se puso el saco. Intenté dos veces retomar el diálogo pero sus monosílabos y su mirada dirigida al frente mantuvieron la brecha. Cuando llegamos a Jalapa y el autobús se detuvo, el maestro brincó de su asiento, tomó su equipaje y salió rápidamente por el pasillo, como si le urgiera bajar del vehículo. Me dio una risa ligera, como esas que salen aderezadas de una seguridad somera y me dije en silencio -La distancia entre ser y no ser respecto de los demás no es la edad ni el ilusionismo que uno se hace de sí mismo, es una realidad que no vemos y es la que, por muy clara que sea, no tiene porqué corresponder con la realidad de los demás-. 


RETRATO DEL MAESTRO ALEJANDRO ALVARADO CARREÑO 

Conocí al maestro Alvarado (Alejandro Alvarado Carreño) en una exposición colectiva de jóvenes creadores generación 1997-1998, en galerías del Centro Nacional de las Artes en 1999. Creo que me lo presentó Ricardo Morales. El maestro Álvarado supo por terceros de mí y quiso conocerme porque sabía que hacía buril. Me invitó a visitar su casa-taller en Coyoacán. Meses después, mi esposa Maru y yo fuimos a visitarlo. Su taller era una nave anexa a su casa, en el corazón de Coyoacán y también era sede de la Asociación Mexicana de Grabadores. Nos recibió con calidez y con un tour a sus instalaciones. Me mostró algunos impresos antiguos y una caja con algunos buriles, misma que era parte de una mesa en donde apoyaba dos microscopios. Me mostró sus máquinas de impresión e hizo énfasis en un tórculo que afirmaba era de José Clemente Orozco. También me presumió una máquina timbradora, capaz de imprimir automáticamente grabados en metal de pequeño formato. Su archivo de estampas incluía grabados virreinales, europeos del período antiguo y de los siglos XIX y XX. También tenía planchas de cobre, acero, linoleo y madera. Desde un principio detecté un desorden y falta de cuidado y conservación de su colección. Tenía varios gatos deambulando libremente en su taller, trepando sobre las mesas, prensas, fieltros, papeles y estampas, de tal manera que había pelos por todos lados y un perfume permanente de orines de gato. Con esta visita se estableció un enlace que duró poco más de 20 años. 

     En 1999, por medio de mi hermano Javier, Concretos Apasco me comisionó la impresión de un grabado ejecutivo para fin de año, un presente artístico que Apasco regalaría a sus proveedores y amigos. Era el segundo proyecto con Apasco y yo no tenía tórculo. Recurrí al maestro Alvarado, quien me prestó su máquina timbradora para editar el tiraje. 

     En el año 2000, Regina Burillo, encargada de proyectos culturales en el Museo de San Carlos, me invitó a elaborar un grabado conmemorativo para la nueva sede de la Academia de Artes, que ahora sería trasladada al antiguo convento de la Merced. Recurrí para el tiraje con un amigo, Francisco Magallán, quien tenía un tórculo en su casa allá por Villa Coapa y que no tuvo intención de cobrarme ni quinto. La edición consistía en 400 impresos. Cuando mi esposa y yo terminamos el tiraje y por fin lo entregamos en el museo, nos dimos cuenta que faltaban 40 impresiones. Recurrí entonces al maestro Alvarado, no quería incomodar otra vez a Paco. El maestro me rentó su taller y terminamos el tiraje.

     En 2012, al maestro Alvarado se le ocurrió que le hiciera un retrato a buril. Postergué la realización de su propuesta hasta 2014, luego de varias insistencias del maestro. Me basé en unas fotografías que le tomé para mi tesis, en donde también aparece una entrevista que le hice. Cuando terminé el grabado, decidí llevárselo a su casa. Acordamos por teléfono vernos a las 9:30 de la mañana. Al llegar a su domicilio, toqué el timbre varias veces y no me abrió. A las quinientas apareció a lo lejos su hija, Ann, que venía a paso lento subiendo la calle. Me dijo que su padre estaba dentro y que no sabía nada de la cita. Me hizo esperar en la calle en lo que le avisaba a su padre. Minutos después salió el maestro. Sin pena por el olvido, me hizo pasar. Le entregué el grabado, mismo que yo había envuelto con un respaldo de cartón para su protección. Lo miró sin mucho interés y lo puso en el suelo recargado en uno de sus tórculos. En ese momento llegaron unas señoras (las hicieron pasar). El maestro acudió rápido y con pompa a recibirlas, dejándome a mi por un lado. Por la charla, parecía que las tipas eran unas autoridades o trabajadoras del Banco de México y que estaban en tratos con el maestro para que les curara una exposición de billetes. Después de un rato, como recordando que yo estaba ahí, me presentó con ellas pero siguió en lo suyo. Ante mi desesperación y poca tolerancia, me despedí rápido del maestro y me fui. El grabado se quedó en el piso. 

     El maestro dió un curso de buril en "la Parota" y me enteré de eso porque me habló por teléfono para decirme que al director de ese taller le regaló el retrato que le hice y que le diera otro, así no más, como si nada. Ya me había acostumbrado a algunas situaciones irreverentes, pero siempre me tomaba por sorpresa. Una vez me preguntó a quema ropa cuánto ganaba. Otra, que los grabados que le donaban otros grabadores para su asociación, los regalaba o vendía. 

   En otra, lo visité en el taller donde daba clase en la academia de San Carlos, cuando irrumpió sin educación Ana Barbosa, una amiga de él que estaba escribiendo un libro sobre el grabado en México. Después de su entrada triunfal, me preguntó - ¿Y tú quién eres? - Cómo si fuera un mueble o un personaje indigno de su vista y de la presencia del maestro. El maestro no la disculpó, me presentó con ella y le pidió incluyera mi nombre en su libro. Ese libro, todavía sin publicarse, pasó por mis manos primero, pues fue mi primer arbitraje. 

     No le contesté al maestro cuando me pidió otro impreso de su retrato, fue la manera más amable de decirle que no. 

     Un año antes de su muerte, me llamó por teléfono para invitarme a un proyecto consistente en una serie de grabados alusivos al juego de baraja de la lotería. Le dije que no me interesaba. Se sorprendió un poco y me insistió añadiendo nombres de grabadores reconocidos que había invitado y le aceptaron sin chistar. Su asociación (AMPIG A. C.) era una manera de fomentar la producción gráfica, pero también tenía una cara económica, vendía grabados, carpetas, libretas y se daban cursos por gente invitada y con alumnos inscritos por módica cantidad. Recién lo conocí le compré una membresía en su asociación pero al no percibir prebenda alguna, la cancelé. El maestro me insistió en reanudarla, de tal manera que debía pagar la membresia, la credencial y además ir por ella hasta Coyoacán. Pues no. 

     Por ahí de 2013, le sugerí organizar su colección de estampas antiguas y catalogarla. No me contestó pero era una negativa. Paco Plancarte me dijo que le propuso lo mismo y también se lo negó. Coincidimos sobre el descuido de su colección y el mal trato que le tenía a grabados y placas de Posada, a los grabados de su padre, a los grabados de principios del siglo XX, y de muchas otras estampas antiguas y decimonónicas. Entre tantas visitas que le hice, vi que tenía todo apilado en cajas viejas, encimadas, polveadas y sin un trato manual correcto. Una lástima. 

     Una lección de lecciones del maestro fue que me enseñó cómo corregir los errores en placas de grabado en metal. Y su sencillez y su calidez, percibible en la manera en que hacía del taller de su casa un centro de comunión y tertulia. 

     Me enteré de su muerte por las redes sociales. Lo lamenté compartiendo la noticia con mis colegas de la facultad, quienes, a excepción de uno, no hicieron comentario alguno. La historia del grabado, cuyos orígenes corresponden al maestro Alejandro Alvarado Carreño, proviene de una línea directa, primero, la de su padre Carlos Alvarado Lang, y de ahí hacia la antigua Academia de San Carlos y todo lo que sabemos sobre el grabado en México y Europa. 


BRUJERÍA FAMILIAR

Mi madre me dijo que vió a una bruja, que le consultó un oráculo. La bruja le confío que el más pequeño de sus hijos sería el que más lejos llegaría. Yo era el más joven de mis hermanos. Mi tío era brujo, pero nunca me dijo nada de eso. Es más, cuando vió mis virtudes plásticas creía que estaba traumado. 


jueves, 27 de enero de 2022

Los Avengers a la carta



Una alumna, con mucho orgullo y presunción, dijo en la sala virtual y como si al caso, que de entre sus aspiraciones para estudiar diseño se encontraba lograr un trabajo en una producción de cine como la de los Avengers, con todo lo que eso  representa; dejando tras de su comentario un silencio rematador, de esos que esperan una aprobación universal. No hay nada extraño en que los jóvenes se identifiquen con las imágenes de su época: memes, emoticones, avengers, mangas y demás; a lo que se añade una presunción por el lenguaje inclusivo, la perspectiva de género y la hipersensibilidad, que no es otra cosa que el triunfo de la pasividad y la derrota de la responsabilidad: la exacerbación de susceptibilidades. Otrora no eran los Avengers, pero han sido siempre todo tipo de banalidades mostradas en el cine, la televisión y cualquier espacio mediático y comercial. Cuando estaban de moda los X-men, el Señor de los anillos, Dragon ball, el Castillo vagabundo, Godzilla, el pato Donald, Candy o Harry Potter, eran esas las motivaciones juveniles. La justificación a la edad no es final pues pese a las dolencias de la juventud, el mundo no es como es sino como lo hace la sociedad, jóvenes y adultos, y las modas, transitorias en su vigencia, son permanentes porque viven en el reconocimiento y la reafirmación de quienes las producen, las difunden, las aceptan y las reinterpretan. 
     La percepción del mundo no es un estadio final de convergencias entre el ser y el mundo, entre el yo y lo demás, o entre lo de adentro y lo de afuera respectivamente. El mundo se hace dentro del ser y existe fuera de él. Entonces, el mundo se hace con la conciencia del ser, sea esta individual o colectiva. La complicidad social colabora en su construcción, pero la decisión de que el mundo sea como es, es individual. 
     La alumna espera con firme convicción, que su apreciación sobre los Avengers sea correcta y coincidente con su decisión de estudiar diseño. No tendrá problemas. El diseño es por sí mismo una construcción edificada sobre cimientos en donde las modas, las películas, las caricaturas y los personajes de fantasía tienen cierto dominio. Dos profesores incluso comparten, con cierta inocencia e ignorancia reflexiva, su gusto por los personajes de caricatura, uno idolatra a Iron man y otro a Superman. La regla de la enseñanza es así la intrascendente manera de autovalidar el mundo que se percibe y que se construye. El mundo es y no es. Aprendemos a hacer el mundo y así nos hacemos con él. Aprender lo que es el mundo es recibir lo que otros hacen con él y aceptar que es así. Si los Avengers representa en el mundo algo que tiene que ver con lo que es el diseño, entonces lo será. 
     Pero ¿qué representan los Avengers? Más allá de las imágenes chatarra, los Avengers representan el nivel de capacidad perceptiva y volitiva de una sociedad inmersa en las identidades. Las imágenes como entes de materialización de las ideas es inherente a la historia del hombre. En otros tiempos las pinturas, esculturas, formas arquitectónicas y estampas cumplieron su función idolátrica, evangelizadora, mítica, simbólica o persuasiva en cualquier latitud, pero la distinción entre identidad y conocimiento, pese a los matices interpuestos, es radical. La persona es un ente individual como es también una partícula de la sociedad. La sociedad hace al individuo y éste hace a la sociedad. Múltiples formas de esta interacción dual se manifiestan en otras inquietudes similares, pero al final coincidentes, es decir, no son sólo los Avengers, sino cualquier molde iconográfico. Las imágenes del mundo se establecen con respaldos institucionales, y en lo instituido participan desde los gobiernos, las escuelas, el mercado, la publicidad, las noticias, y los espacios acotados y diversificados, como la familia y las pequeñas interacciones sociales. Pero no podemos poner en el mismo cesto a todas las imágenes, como hay clasificaciones, hay niveles, y es aquí donde nos debemos detener, porque la validación del mundo visual requiere de un juicio, y los juicios no se construyen con opiniones sino con argumentos, comparaciones y veracidades. El espacio que abarca los Avengers es infinitamente más grande que el de "el juicio final" de Miguel Ángel. Los Avengers es un producto mediático, económico y momentáneo, la obra de Miguel Ángel es propia de la historia del arte y es atemporal. 
     Cualquiera diría que cada quien es libre de elegir lo que quiera y lo que le guste, pero la libertad nunca es absoluta. La libertad de hacer el mundo nunca es totalmente libre, se encuentra sujeta siempre a un parámetro prehecho. La vista, antes que el lenguaje, es el primer intermedio entre la percepción y el mundo, o más bien, entre la espectativa y cómo se resuelve el mundo. Sin parámetros tendríamos pura percepción y terreno virgen para la interpretación. Sin parámetros no habría manera de identificar, asociar, comparar ni aprender nada heredado, así que la libertad en este sentido, si bien depende de nuestra decisión, depende también de nuestra capacidad de decisión. Esta alumna que elige a los Avengers como modelo para una decisión de vocación, en gran parte retoma de su mundo lo que ve, como en otra parte le otorga relieve por decisión personal. En las decisiones interviene la capacidad de interiorización, que es consecuencia del tipo de información con que se hace el mundo (aspectos perceptivos antojables desde la visión pedagógica). Si sus padres y maestros no son capaces de mostrarle el mundo, lo hará el cine, la televisión y las redes sociales. La edad no es justificación, como tampoco lo es la individualizacion. Si el mundo es una mezcla sostenida entre la percepción y la construcción individual y colectiva, es una responsabilidad conjunta. Si Miguel Ángel hubiera vivido en la época de los Avengers, su decisión entre ser escultor o pintor y ser diseñador (diseñador en el sentido moderno de la palabra y la profesión) hubiera dependido de su decisión y de su contexto, como lo fue el Renacimiento para hacerlo escultor y pintor. Hubiera tenido que esperar a tener 18 años de edad para estudiar a nivel profesional, hacer un examen de admisión, y hubiera tenido que repartir su tiempo entre estudiar, trabajar en cualquier cosa para ayudar a su familia y revisar sus mensajes de facebook y whatsaap.
    Pero la decisión de la alumna, cuyo contexto ya conocemos, requiere de un tinglado más nutritivo para que considere algo más que su modelo avengerista. Lo que califica aquí, para remitirnos al juicio de decisión, es la capacidad de hacer del mundo algo más que lo que vemos. Si el contexto no es nutritivo, se debe hacer un contexto, y esa es, además de una paradoja social, un motivo de reflexión sobre lo que es el ser humano, lo que representa y lo que es para sí mismo frente a la vastedad. Miguel ángeles por doquier no parece ser, al menos por decisión colectiva, algo que suceda mientras Hulk, Iron man, el capitán América y Thor nos demuestren que pueden salvar al mundo en cada secuela que recauda millones de dólares, y que el mundo de los trompones, los super poderes, la magia y las joyas del infinito, las hagamos tan reales como para definir lo que queremos ver del mundo. 
     Más allá del menú, la vista puede girar 360 grados y hay más, mucho más. 

viernes, 14 de enero de 2022

ASPECTOS SOBRESALIENTES DE LA INVESTIGACIÓN

 

 

ASPECTOS SOBRESALIENTES DE LA INVESTIGACIÓN

—Guía para el iniciado en la investigación—


CONTENIDO:

-       ¿Qué es la investigación?

-       Contexto y función de la investigación

-       Conocimiento enciclopédico-conocimiento reflexivo

-       ¿Qué es una línea de investigación?

-       La hipótesis

-       Métodos inductivo e hipotético deductivo

-       El valor de las metodologías

-       Niveles de investigación

-       Teoría y práctica (proposición y demostración)

-       La multidisciplina

-       El árbol metodológico (líneas de investigación y ramificaciones)

-       Importancia de los proyectos

-       La investigación como razonamiento

-       El gusto

-       Sobre el estado anímico de trabajo

-       Cómo hacer una investigación

 

 

 

 

 

 

¿QUÉ ES LA INVESTIGACIÓN?

La investigación o investigatio implican, en el rubro estrictamente lingüístico, la acción o efecto de averiguar, de conocer o de saber sobre algo. Para ello se requiere de un planteamiento o tema a desarrollar, también llamado problema. La manera en que tal desarrollo o problema se aborda se llama método (del griego methodus=camino a seguir); y la estructura que determina las rutas a seguir se llaman metodología (estudio de los métodos).

     Las investigaciones se generan de dos maneras: teórica o teórica-práctica. La idea de la investigación como un sistema metodológico que culmina en un planteamiento escrito o verbalizado no contempla a la práctica en sí misma como investigación.

 

CONTEXTO Y FUNCIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

Una proposición, principalmente institucional, ha determinado que la investigación como ejercicio formal se realice en los ámbitos académico y profesional. Las normativas que generaron lo que hoy conocemos como metodología de la investigación, propusieron desde el siglo XIX, que un sistema racional para abordar el conocimiento cumpla con las directrices planteadas en una estructura universal: el protocolo de investigación. Todo esto mediante el marco referencial de trabajo del campo científico. El método como sistema de trabajo en las investigaciones ha redondeado la manera en que se dispone de una regla, y ha determinado que las instituciones de todo el mundo se ajusten a esto. Ante esta jerarquización, liderada por las ciencias, las humanidades y las artes no solamente han adaptado modos de ver y de hacer investigación, sino que han cedido a una posición jerárquica frente a las ciencias y han delimitado sus modos de ver y ejercer el conocimiento. El papel de la investigación en las instituciones, además de incentivar el conocimiento, procura ratificar o hacer valer su relación con su entorno social, político y económico.

 

CONOCIMIENTO ENCICLOPÉDICO-CONOCIMIENTO REFLEXIVO

La recopilación de información para saber o conocer sobre algo, de manera general o particular, a fin de implicar una suma universal o mundial, se llama conocimiento enciclopédico, de enkliklios paideia=instrucción circular o educación redonda. También se le ha llamado ratio universalis=radio universal. La Ilustración como movimiento cultural (mediados del siglo XVIII y principios del XIX en Europa) propició el conocimiento enciclopédico y determinó las pautas para lo que ahora es la investigación. De este periodo destacaron pensadores como Libniz, Diderot, Voltaire, Descartes, Rousseau, Spinoza, Newton, D´alembert, Montesquieu y Kant.

     El conocimiento reflexivo, a diferencia del enciclopédico, propicia el ejercicio de la crítica y con ello, el juicio argumentativo.

 

¿QUÉ ES UNA LÍNEA DE INVESTIGACIÓN?

Es la especialización, expertise o rubro particular en que el investigador se ha formado, y ejerce con ello su investigación. En la formación, se implican los estudios particulares de licenciatura y posgrado, así como todos aquellos afluentes que influyen en su actitud ante el área en que se desenvuelve, siendo así, reafirmantes o cambiantes. En el ejercicio, se implica tanto la inmersión en su matriz de estudio, como la exploración de otras áreas adyacentes.

 

LA HIPÓTESIS

La hipótesis, del griego hypothesis=afirmación, conjetura, proposición, es una formulación que predice un probable resultado a un problema planteado, que se puede confirmar en la investigación, se puede refutar o puede ser en sí misma un propósito de estudio. Una proposición, de propositio=acción y efecto de poner adelante, implica un valor antepuesto de verdad, siendo así, el medio mediante el cual la investigación puede, en dado caso, cumplir sus objetivos.

 

MÉTODOS INDUCTIVO E HIPOTÉTICO DEDUCTIVO

En el método o razonamiento inductivo, las premisas apoyan la conclusión, pero no la garantizan, como cuando decimos que la Bauhaus es la matriz del diseño actual. En el método hipotético deductivo, las hipótesis propuestas funcionan como un fin en sí mismo, de tal manera que el ejercicio inductivo y deductivo propone soluciones hipotéticas comprobables o refutables.

     Del método inductivo, pese a su debilidad sucinta por cuanto su prioridad por sobre una hipótesis, nos es útil su mecanismo de gestión imaginativa. Del método hipotético deductivo, nos es útil el dato como hecho irrefutable. La capacidad creativa de la investigación que se sirve de uno o de otro responde a la potencialidad del investigador, pero responde sobre todo a las cualidades del objeto de estudio. Los estudios de caso que proporcionan de antemano hechos contundentes, como fechas, autores, obras y acontecimientos, llevan a conclusiones cuadrangulares (inducción); mientras en los casos en donde los hechos no disponen de datos duros sino de hipótesis que permiten formular otras hipótesis, generan conclusiones flexibles (hipótesis deductivas). Aquí el valor del método se sostiene en las disertaciones. La veridicidad en el modelo hipotético deductivo se toma como un hecho cuando las atribuciones a los motivos de estudio adquieren cierta rigidez, como cuando decimos que la invención de la imprenta es atribuida a Gutemberg en 1440. La falsedad de este hecho nutre el método hipotético y permite una realimentación del ejercicio del método. Tomemos en cuenta que el método como directriz moduladora en los estudios tiene también adecuaciones propias de sus factores cuantitativos, cualitativos, de la academia, de las instituciones y que esto conlleva un estilo particular en la aplicación de los métodos.

 

EL VALOR DE LAS METODOLOGÍAS

Una metodología es una estructura que permite entender el método y abordarlo. Responde a una experiencia y visión particulares, en donde el autor comprende y se especializa en un área. La importancia de las metodologías radica en la resolución de rutas de trabajo que el investigador por sí mismo no logra consolidar. Sin embargo, las circunstancias de cada caso en la investigación son particulares y requieren siempre de cierta flexibilidad para poderse solventar.

     Por ignorancia, inercia o falta de escrutinio sobre la metodología y su función, las metodologías se han mitificado a tal grado, que se consideran parámetros inextricables e incuestionables. Es más importante el sentido de responsabilidad a través de la elocuencia que otorga la razón en la argumentación de los procesos de investigación, que si están basadas en esta o aquella metodología de tal o cual autor.

 

NIVELES DE INVESTIGACIÓN

Por niveles académicos (grados académicos). Aunque las características particulares sobre cada uno de los niveles de estudio son variables de acuerdo con cada institución, normativas y áreas geográficas, y que en muchos casos no existe una descripción tácita sobre cada uno de sus perfiles, existe una universalidad de criterios y aplicaciones sobre lo que corresponde a cada uno:

Licenciatura. Contenidos informativos y comparativos. Exploración sobre algún tema, tópico o que sea congruente con sus asignaturas. Responde a un tema específico sobre una situación particular en donde la demostración de un procedimiento, su metodología de ejecución y su resultado son suficientes.

Maestría. Contenidos que examinan, cuestionan, comprueban o desaprueban una teoría, postulado o postura sobre un tema o área específicos. Propone o reafirma un estudio especial dentro de su disciplina. Reflexiona, critica y desmenuza un tópico específico.

Doctorado. Contenidos de análisis, propuesta y demostración de nuevas teorías. Formula un nuevo conocimiento, una nueva teoría o un nuevo paradigma; mediante su rescate, posicionamiento, inclusión y valoración específicas.

Por asignación de labores. Los proyectos tienen generalmente un esquema de asignación correspondiente con el tipo de función o cargo que se desempeña en las investigaciones. En los proyectos de tesis, el esquema es el asesor o tutor, quien funge como director principal del proyecto. El sinodal es un cotutor o coasesor, y el tutelo es el aspirante al grado académico y quien directamente realiza la investigación. En los proyectos de investigación, resultado de esquemas ajenos a la tesis, existe un director o coordinador de la investigación, y un séquito de colaboradores y ayudantes, cuyo número es determinado por el coordinador y por las normativas mediante las cuales se gesta el proyecto. Los modos o maneras en que las labores dividen sus tareas en la investigación dependen también del tipo de autoridad y sumisión que tiene cada uno de los cargos de asignación.

Por especialización (línea de investigación o expertise). La asignación o solicitud de proyectos de investigación se da de acuerdo con el área de conocimiento en que se desarrolla o se incluye. El nivel aquí corresponde con las líneas de investigación.

Acordes a la formación (Los antecedentes de preparación del investigador). La capacidad o nivel del investigador es en cierto sentido, de acuerdo con su grado académico y su formación escolar complementaria, pero depende también, del entorno vivencial (los caracteres, sutilezas y demás atenuantes en la definición del desarrollo de la persona, entendidos como los que se dan en todos los ámbitos de su vida: un aprendizaje "integral"). Me refiero a la visión particular de la persona, variable por supuesto, pero consagrada bajo el entendido “no suscrito” de lo que es correcto y lo que no.

Acordes a la experiencia de investigación (trayectoria en la investigación). Un nivel de exigencia universal, suscrita y no suscrita en la normativa, en la ética, reflejada en el currículum del investigador, en el número de publicaciones, en su participación en congresos, coloquios, simposios, exposiciones, estancias, conferencias, cursos, talleres, presentaciones, ponencias y demás afluentes institucionales, reflejan hasta cierto punto, la experiencia del investigador.

     Sin estas prebendas institucionales, la experiencia del investigador se percibe en la calidad de su trabajo, sea este escrito, hablado o demostrado en sus proyectos.

Acordes a la capacidad de interiorización (sinceridad de desarrollo en la investigación). Se entiende la interiorización como la capacidad personal de incorporar la reflexión hacia el interior, es decir, de hacer valer mediante el uso de la razón y el sentido, la cualidad de pensar como un paradigma de exigencia y demostración en la investigación. Podría suponerse que la experiencia por sí misma otorga al investigador la capacidad de interiorizar, pero se debe añadir la actitud, del latín aptitudine=postura, es decir, la capacidad de identificar con sinceridad las virtudes y las faltantes en el ejercicio de investigar. Ejemplos comunes de falta de interiorización son visibles a todos los niveles académicos y profesionales. La interiorización es una mezcla entre conocerse a sí mismo y hacer algo por mejorar, verse en un espejo.

     En la investigación, la falta de interiorización se nota en la simple recopilación de datos, en la ausencia de crítica y juicio, en la falta de aportaciones al área, en la repetición de referentes, en el acotamiento a su línea de investigación (área de confort), en una terminología estrecha y no cuestionada, en la falta de articulación y propósito de sus proyectos, en la falta de criterio para seleccionar las fuentes de información, en la incapacidad de conectar los datos directos con los indirectos, en distinguir los datos de los metadatos, etc.

Acordes a la exigencia institucional. Las instituciones tienen programas que incentivan las investigaciones y en muchos casos, las financian. Los gobiernos, universidades y órganos independientes o autónomos gestionan programas para dar becas, estancias, obtención de grados, cursos y participación en múltiples eventos. Cada uno de estos, implica una serie de normativas que deben cumplirse para accesar, desarrollar y culminar las investigaciones. Los niveles de investigación son aquí entonces, acordes a estos tipos y normativas. Por ejemplo, en la UNAM existen numerosos programas que implican gestionar la participación en la investigación por áreas: cátedras, becas, concursos, exposiciones, publicaciones, congresos, etc. Y cada uno tiene por lo regular una convocatoria, en donde se exponen las reglas y requisitos de participación. La estatura de estos eventos depende de la instancia que la promueve y el tipo de exigencia que se espera.

 

TEORÍA Y PRÁCTICA (PROPOSICIÓN Y DEMOSTRACIÓN)

La validez o importancia de los proyectos depende tanto de la manera como se estructuran, como de sus aportaciones. En las investigaciones teóricas y teórico-prácticas, la formulación de teorías, teoremas y demás formas de concreción del conocimiento, se pueden demostrar mediante proposiciones (propositio) y demostraciones (demonstratio=acción y efecto de probar o declarar). En ambos casos, la palabra funciona como vehículo convincente para tales fines (retórica=elocuencia), sin embargo, la recopilación de datos merece en muchos casos llevarse a la práctica, y en esto caben las pruebas, experimentos, prácticas de campo y demás acciones de corroboración. Esto ha llevado a una idea sobre la relación o distancia entre la teoría y la práctica, y las disciplinas que justifican su desenvolvimiento en una o en otra.

 

LA MULTIDISCIPLINA

Si bien la amplitud de la investigación está enmarcada por la formación y la expertise del que investiga, también está limitada por las mismas particularidades de su línea. Los límites de cada disciplina son necesarios para hacer de esta una especialidad, pero también la convierten en un cúmulo de vacilaciones. ¡Ninguna investigación es totalmente ajena e independiente del entorno que la delimita!

     La multidisciplina, entendida en la investigación como la integración de varias áreas con objetivos afines, implica para la metodología un ratio universae scientia dei, una modalidad polifacética, multitemática y polipraxis. Un ejercicio del conocimiento que trasciende la regla del método científico y la concepción de la ciencia como parámetro absoluto e inalterable.

     El ejemplo más emblemático de la multidisciplina es el hombre renacentista, multifacético, tratadista, científico y artista a la vez. Genio. Otro es el ejemplo griego, el de Sócrates, Platón y Aristóteles, el de la instauración de la dialéctica y de la deconstrucción, el de la reflexión por la reflexión. El hombre de la ilustración fue el último rescoldo de la gran disciplina como disciplinas, de la gran incógnita epistemológica. La ilustración propició la enciclopedia, la suma de todos los conocimientos y con ello, la absolución del mito, previamente entremezclados en las formas productivas e idealistas del Renacimiento y del Barroco. El hombre tecnológico de los siglos XIX y XX, no representa en sí mismo a la multidisciplina, pero la promulgó. Los estandartes del capitalismo, que vivieron su origen en la máquina, la estandarización y el consumo, no promulgaron el gran conocimiento, pero asentaron las bases de la epistemología moderna.

     En la investigación, la multidisciplina es la manera en que interceden áreas adyacentes o complementarias a un área o matriz específica.

 

EL ÁRBOL METODOLÓGICO (líneas de investigación y ramificaciones)

Un sino de sinos para el principiante en la investigación, es cómo delimitar su campo de estudio. Los estudios profesionales influyen en esta determinación, pero no la especializan. En la carrera de Diseño y Comunicación Visual, como en otras carreras, existe un área terminal que se llama “orientaciones”, en donde el conocimiento se particulariza. Otra forma de particularizar el conocimiento son los estudios de posgrado. ¿Pero, con estos estudios realmente hay una especialización, una dote, un dominio o una expertise en ese campo? A estos estudios se deben sumar los antecedentes formativos, las habilidades, las capacidades, los intereses, los gustos y las responsabilidades; todos estos, cambiantes, agregados, cuestionados y depurados.

     Un modo de ver el tamaño o extensión de una investigación es compararla con un árbol, en donde el tronco es el campo general de su estudio, y las ramas son las particularidades o especialidades que lo delimitan. Lo que hace que tal árbol sea de determinada especie es su línea de investigación. Lo que determina el tamaño, forma y dirección de sus ramas y hojas, que como ya dije arriba, son los complementos, apoyos o referentes indirectos de otras áreas de estudio. Lo que determine el tamaño del árbol, su firmeza, forma, color y salud, tendrá que ver con su entorno y su mantenimiento: época del año, tierra, viento, agua, abono, sol y poda; que podemos comparar con la manera en que el investigador se gestiona a sí mismo como tal, y lo que eso, de acuerdo a su compromiso y evolución, lo va depurando.

 

IMPORTANCIA DE LOS PROYECTOS

La importancia de la investigación se da debido a su nivel y lo que representa para el conocimiento. Se da de acuerdo con el tema que se investiga y cómo se investiga. Surge de la comparación, la comparación surge del juicio, y el juicio debe provenir de la razón argumentativa, del sentido. ¿Todos los temas son válidos? No. Porque hay comparaciones banales y juicios sin sentido. Porque lo importante debe ser importante universal y repercusivo, no inclusivo. Porque lo particular debe estar imbuido de la razón universal. Porque la regla metodológica es trascendible y porque las cualidades, más que las cantidades, determinan criterios de validación y deben ser también, de auto validación. Círculos completos.

     El ejercicio del conocimiento debe sostenerse a través del sentido que da la razón y no mediante las validaciones identitarias. La identidad es estéril porque se sustenta en el apego al gremio; la razón se funda en el argumento ¿Qué tesis puede sostenerse bajo la frase soy diseñador y por eso merezco respeto? ¿Qué sentido tiene defender al gremio en la exposición particular de un proyecto? La pertenencia a un grupo de trabajo, académico o a un área profesional no resulta porque sí en la validación de todo lo que se hace en él.

     Los proyectos son importantes porque incentivan el conocimiento. Mejor, el máximo conocimiento.

 

LA INVESTIGACIÓN COMO RAZONAMIENTO

Pensar y razonar no son lo mismo. Para que los pensamientos puedan adquirir una aportación argumentativa requieren de la razón, de otra manera cualquier factor inducido por la percepción y la sensibilidad sería investigar. Aprender a pensar y a razonar no solamente se sirven de la cognición para entender el mundo, sino de una estructura capaz de organizar y priorizar lo que merece ser investigado. Este ejercicio se logra mediante la deconstrucción y la decodificación. El lenguaje parece ser el mecanismo más eficaz para convertir en razones nuestros pensamientos debido a la paridad denotativa que tiene en la nominación de todo, sin embargo, la percepción y el lenguaje no verbal nos permiten concebir el mundo bajo parámetros distintos, propios del empleo de los sentidos y de formas de construcción mediante la imaginación, las ideas, los sueños, los recuerdos, la praxis, la intuición y la mimesis. Aunque la validez de la investigación sin la presencia del lenguaje es permisible, los medios mediante los cuales se comparte, publica o aterriza en una estructura convincente son mediante un texto.

     Razonar, estructurar, verbalizar y otorgar sentido a nuestras investigaciones, es un proceso que se aprende comprendiendo el método, implicando un nivel de esfuerzo y responsabilidad, y haciendo corresponder el lenguaje a los contenidos o ideas. Y esto lleva tiempo ¿Cuánto? Depende del compromiso, habilidad, persistencia, constancia y conciencia del investigador. Hacer una tesis apenas introduce a la investigación, pero no logra generalmente cuajar en la persona un sentido de razonamiento, las más de las veces es sólo un cumplimiento académico, un trámite administrativo. En muchos proyectos de investigación profesional sucede lo mismo, o peor, porque el requisito antepuesto a la argumentación solo es útil para llenar el currículum, tener la promoción o mantener una beca.

     La articulación entre la investigación y la razón se da entonces, cuando la combinación asertiva y equilibrada entre su propósito y su sentido, priorizan por el ejercicio del conocimiento: se buscan datos, se cuestionan, se plantean soluciones, se comparan posturas, se interceden dudas, se agotan recursos, se buscan palabras, se invierte tiempo, se lee exhaustivamente, se administran las tareas, se sopesan los esfuerzos, se abren expectativas, se inconforman satisfacciones, se añaden complejidades, se inducen perspectivas, se sacrifican conformidades, se construye un criterio…

 

 

EL GUSTO.

No hay aforos a la medida, ni normativa capaz de discernir lo que merece o no merece ser investigado, ni ética en lo que debe y no debe, ser publicado o premiado. La decisión de elección es libre, pero está sujeta a la capacidad de quien la realiza y, sobre todo, a un espécimen amorfo y definido a la vez: el gusto. Si el gusto es esencial en la elección del tema, es entonces una decisión personal. ¿Pero y los encargos y el trabajo en equipo? Lo colectivo es individual con la aceptación y el compromiso. Lo impuesto es individual con la idea del trabajo que se respalda en sí mismo: la responsabilidad. Los gustos son superlativos cuando no parten de recursos argumentativos. La normativa del gusto descansa, como un fantasma, en la conciencia ética, en la especulación visionaria, en la convergencia cognitiva y perceptiva y, sobre todo, en la sinceridad humana. Con el gusto se satisfacen intenciones, pero también se justifican dolencias. No hay relatividad que justifique nada, el gusto es un aliciente que se aprende, se desarrolla y se moldea. Los árboles frondosos de la investigación dan frutos amargos, pero son plenos, son bellos y son antiguos, permanecen de pie. La amargura del fruto es amarga sólo a los paladares enfermos y primerizos. A los necios también, que no saben distinguir lo que vale la pena de lo que no; o que distinguen muy bien, pero anteponen las conveniencias superficiales al conocimiento.

     Con el gusto viene el criterio de selección y con éste el calificativo, evaluativo y crítico: el juicio. Lo que es, lo que puede ser y lo que debe ser. Los indicadores no son institucionales ni comerciales, no son los números de ediciones ni el renombre de las autoridades, no son tampoco las legislaciones ni las asignaciones. Son los contenidos. Este equilibrio entre el saber, la razón y el deseo es el juicio. En el saber está la confirmación del mundo, en la razón está la elocuencia de su significado, y en el deseo está la visión comparativa de sus elementos. Tener, querer o deber saber representa por sí mismo un esquema inicial de selección. Pensar, imaginar y discurrir es la herramienta del sentido, lo que valida la posición del tema frente a lo demás. Anhelar y soñar son para la investigación la clave del arco que sostiene su posición.

    El espectro en que se distiende la razón entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo bello y lo feo, entre lo bueno y lo malo, entre lo que me gusta y no me gusta requiere de una misma directriz racional: el argumento. Y el argumento, libre de prebendas jerárquicas entre disciplinas, es la elocuente manera de disentir sobre lo que ya se sabe, sobre lo que debemos o podemos saber y sobre lo que podríamos saber. Es también la racional manera de interceder en la duda. Es la suma de determinaciones que intercede entre la falacia y la veridicidad. La corroboración sublimada de experiencia sensorial, memoria y conciencia.

     Así, el juicio es una dote en la que todos participan, pero que nadie acepta.

 

SOBRE EL ESTADO ANÍMICO DE TRABAJO

La investigación es un proceso que implica tiempo, esfuerzo y disposición integral. Y con ello viene por default el dolor, el sudor y el cansancio ¿Por qué tendría que ser fácil? ¿Por qué tendría que ser en poco tiempo? ¿Por qué sin sufrimientos? ¿Por qué sin presiones? De las dolencias más recurrentes en la investigación están más presentes las intelectuales que las físicas. Aprender es por sí misma una labor que requiere sacrificios. Si al alumno le interesa la calificación más que el aprendizaje, más el espectáculo que la exigencia, más el grado que el conocimiento o más el estatus que el compromiso; o si al profesor le interesa más el dinero que su formalidad, más el descanso que el sacrificio, o más el escalafón que su ejemplo; o si al director le interesa más la autoridad que coordinar los proyectos, más la promoción que la cordura, o más la política que la academia, tenemos, además de un espectro amplio de conveniencias, faltas administrativas y éticas.

     La virtud intelectual en el proceso de investigar implica, como parte de su interiorización, saber identificar y sopesar los aciertos y los desaciertos, y los logros y las frustraciones. Las medianías, que no son otra cosa de equilibrar los ingredientes que componen las razones inmateriales de la investigación, fluctúan entre la teoría y la práctica, entre hacer y pensar, entre saber y proponer, entre la información y la crítica, entre razón y cerrazón, entre la extensión y el contenido, entre lo general y lo particular, y entre lo pertinente y lo impertinente. ¿Cómo se hace esto? Regresamos a la idea de sinceridad y responsabilidad: interiorización.

 

CÓMO HACER UNA INVESTIGACIÓN

¿Cómo elegir un tema de investigación? Identifica tus habilidades, tus experiencias y tus intereses sobre un tópico particular y luego aterrízalo en palabras. Escribe un título a tu investigación que suene lógico, sencillo y nada pretencioso. Debe existir una lógica entre lo que sabes hacer, lo que has practicado y lo que te interese. No antepongas el gusto a lo demás, la lógica está en que antepongas un criterio asertivo. ¿Para qué quieres investigar algo que te gusta, pero para lo que no tienes ninguna aptitud sincera? Si no tienes habilidades en tu área de estudio, ni experiencia alguna y trabajas sólo con el puro gusto, lo más probable es que tu investigación sea caótica. Antepón el conocimiento al sentimiento, la razón al sueño, la lógica a la locura… No importa si el tema que decides investigar se ha investigado o no, lo que importa es el enfoque que le des.

El protocolo es un punto de arranque. El protocolo es un documento escrito en el que se plantea una organización o plan de trabajo para una investigación. La estructura de un protocolo cualquiera contiene un título, un subtítulo, planteamiento del problema, objetivos generales, objetivos particulares, metodología de trabajo, hipótesis, propuesta de índice con capítulos y apartados, fuentes de información (bibliografía) y cronograma de trabajo. Su construcción es pertinente para un primer planteamiento de investigación y para comprender la viabilidad de un proyecto.

Marco teórico o referencial. Es la recopilación de información existente y referente que incluye antecedentes, teorías, conceptos, postulados y variables escritas o planteadas sobre el motivo de estudio. Se realiza revisando la bibliografía sobre el tema, y ordenando, clasificando y categorizando los conceptos. También se le llama estado del arte o estado de la cuestión.

Palabras clave. Las ideas o los conceptos principales o nodales de una investigación, que tienen una nominación o terminología son palabras clave.

Terminología. Es el conjunto de palabras propias o ajustadas a un área específica del conocimiento. Su definición final o flexible se da en función del tipo de conocimiento o disciplina que trata, en donde la argumentación y la lógica determinan descripciones únicas o varias.

Etimología. El estudio del origen lingüístico de las palabras es útil para sustraer puntos de referencia descriptivos o reflexivos. En la terminología se dispone de significados universales o particulares, acepciones, sinónimos, antónimos, adjetivaciones, jergas y demás variaciones propias de contextos semánticos múltiples. Cuando se recurre a la etimología se tienen bases lingüísticas para respaldar, contradecir o añadir los significados de los términos del área que se estudia. En cualquier investigación, si no se discurre en el significado de los términos, no se cuestiona el sentido de éstos y no se profundiza en el motivo de estudio. La etimología y sus variantes terminológicas ayudan también a respaldar las premisas en la investigación.

Estructura del documento. Es similar al protocolo, pero no es un punto de arranque sino una definición final universal. De principio a fin, comprende una carátula con el título y subtítulo de la investigación. Un índice con capítulos que a su vez se dividen en apartados, secuenciados numéricamente y señalando la ubicación de cada uno por páginas en el cuerpo del texto. Una introducción. Un cuerpo de texto acorde con lo señalado en el índice. conclusiones y bibliografía o cualquier otro tipo de información o fuentes de consulta. La extensión depende del nivel de la investigación y de la capacidad de solvencia o correspondencia entre las ideas contenidas y el texto.

Tiempo de elaboración. Depende del tamaño de la investigación y de su complejidad. Y depende también de la capacidad de organización del investigador.

 

 

 

miércoles, 24 de noviembre de 2021

EL HOMBRE POLICÉFALO


Había una vez un hombre común y corriente que tenía muchas vidas, no porque viviera mucho o porque resucitara cada vez que se moría, sino porque tenía muchas cabezas en su alacena, mismas que se intercambiaba cada vez que quería. Había descubierto una fórmula infalible para que su tejido se regenerara y cicatrizara ipso facto cada vez que se quitaba y ponía otra cabeza. Su colección de cabezas era múltiple en personajes; tenía cabezas de hombres, mujeres, viejos, jóvenes, guapos, feos, rubios, morenos, pelirojos y por supuesto, su propia cabeza. Lo único que tenía que hacer era quitarse su cabeza con ambas manos jalándola hacia arriba y ponerse otra presionándola contra sus hombros. Su secreto le permitía mantener las cabezas en perfecto estado y que su salud física nunca se deteriorara por la incompatibilidad de tejidos. Las células de su cuerpo se fusionaba con las de las cabezas, permitiendo que los vasos sanguíneos, nervios, huesos y tejido muscular se hicieran uno con las cabezas en cada intercambio.

     Cada vez que se ponía otra cabeza, podía ser otra persona, lo cual le daba oportunidad de hacer todo tipo de tratos, relaciones y jugarretas con la gente, que no podría hacer siendo él mismo. Digamos que usaba su truco para esconder su propia identidad y así interactuar con el prójimo. Le pasaba más o menos como a los actores, que deben interpretar un personaje, con la diferencia de que no debía maquillarse, usar una máscara, peluca, ni un disfraz convincente. Su personaje era de carne y hueso y sus efectos especiales eran reales. Con cada cabeza adquiría las dotes que tiene cada persona a través de su cabeza: la voz, gestos faciales, y todo lo que se hace o expresa con la cabeza, como comer, estornudar, toser, llorar, escuchar, ver, sentir, etc. 

     La pregunta importante no es cómo le hacia con su vida personal real, sino cómo hacia para sostener un nivel anímico con tantas personalidades, para manejar el tiempo y para justificar a la gente quién era. 

La respuesta principal es que vivía sólo, eso le daba un margen de operación, y que nadie supiera su secreto, claro. 

     De su repertorio de cabezas tenía tres favoritas, una era de un viejo con cara de mapa, un rostro lineal en todo el sentido de la palabra. Le gustaba porque su voz era similar a la de un locutor, grave, de volumen firme, sensual y sin estribillo, lo que le daba al rostro un aire de seguridad y sapiencia, un rostro erudito. La otra era de una señora que lindaba los 40, de pelo quebrado, nariz recta y fina, con una somera división en la punta, de tez blanquísima, como la de una mujer renacentista pintada por Holbein, una mujer malhumorada a más no poder, pero deseosa todo el tiempo de compañía. La tercera era la cabeza de un afeminado. Un rostro mordaz y sexy enmarcado en una cabellera espesa y negra, de unos treinta años, de mirada penetrante, labios abultados y mentón saliente, con voz chillona y quejosa a la vez. Con esta cabeza se hacía pasar muy bien por un defensor del lenguaje inclusivo y los derechos humanos. 

     Tenía en su closet un abanico de ropajes. Todos de la misma talla, pero algunos con adaptaciones para verse más gordo, más magro o más musculado. No eran disfraces, eran ropas comunes que combinaba con la personalidad de cada cabeza. Su espejo hacía las veces de confidente y de juez de pasarela. 

     Gracias a sus metamorfosis, podía detener parcialmente el tiempo, pues la vejez resultante del deterioro de la carne no intervenía en su cuerpo cuando portaba otra cabeza. Además del tiempo, su conciencia de ser se había transformado. Sus dotes de actor policéfalo le dieron la oportunidad de "ser" muchas veces sin el deterioro emocional de ser él mismo, de tal manera que, al no tomarse en serio en cada personaje, podía verse a sí mismo a distancia, sin inmiscuir sus verdaderos sentimientos y emociones. Su cabeza original había pasado a ser uno más de sus disfraces. 

     Con la interacción cotidiana y con los cambios frecuentes de cabezas, terminó por confundir una con otra, así que por momentos trataba con la gente con una cabeza como si fuera otra, al punto de perder objetividad para los demás y para sí mismo. Cuando la falta de objetividad que le daba la identidad comenzó a ser más frecuente, terminó por darse cuenta que no era "ser" uno u otro en cada cabeza, sino no "ser" nadie y al mismo tiempo "ser" todo en sí mismo. Entonces dejó ser quien era, o más bien, quiénes era. 

     No se trataba de insensibilizacion porque para la presencia del ser se acepta su contraparte: lo sensible, en donde caben todo tipo de susceptibilidades. Era más bien desapego. El "ser" es primero por la presencia física y la conciencia, y luego por la afectación exterior, que incide en las acciones y en las ideas. La mente aquí participa muy poco y la planicie del ser desapegado nada tiene que ver con las identidades. El hombre policéfalo adoptó entonces una actitud desprendida. La máscara de sus identidades ya no le era útil para su satisfacción, sino para un propósito impersonal. Dejó de importarle el placer de sentirse y de hacer sentir a los demás alguien que no era, y dio paso a la acción libre de intereses, en donde sus sentimientos ya no tenían sentido. Sus acciones entonces se convirtieron en propósitos solubles pero firmes. La relación con la gente que trataba se convirtió en un reto y las importancias en desprendimiento. 

     Un amigo mío, budista por vocación, hubiera jurado que llegó al Nirvana. Otro, profesor de filosofía, hubiera sugerido que se convirtió en estoico, aunque lo racional en este caso no tuviera mucho que ver. La realidad del hombre policéfalo no fue ni lo uno ni lo otro. Se convirtió en lo que somos todos los seres humanos, un yo infinito que no se reconoce en sí mismo, sino en todos los demás. 

domingo, 21 de noviembre de 2021

EL DISEÑO NIÑO

 El diseño niño


Una jerarquía es (en las actividades que realiza el hombre), la prioridad, importancia, valor, predominancia o dominio de unas por sobre otras. El orden divino al que se refiere su etimología, el hieros, que en la antigüedad implicó como sustanciales a las corporaciones religiosas, militares y de gobierno, ha mantenido en esencia el mismo esquema. Las actividades sociales que constituyen la vida cotidiana, que hoy llamamos trabajo, han poseído en sí mismas una estratificacion acorde al comercio y a su implicación cultural.  Las comunidades hicieron del trabajo, mediante su repetición y su  evolución, la constitución de tecnologías, de formas de hacer y pensar propias e inherentes al ser humano. 

     Las disciplinas y los oficios poseen estratos, propios de acuerdos colectivos y en ciertos casos, de comicios legislativos. Las jerarquías son, por otro lado, resultado de identidades y de la sangre que las hace ser lo que son mediante el trabajo, desempeño y capacidad de cada uno de sus integrantes. Las jerarquías entre disciplinas han existido siempre, se han transformado y se han hecho a sí mismas de acuerdo a las voluntades que la función social, la economía, la religión y la estética han determinado. La naturaleza del orden y las imposiciones, producto de competencias, autoridades, presupuestos, políticas y guerras, han influenciado sus escalafones. 

     En la Edad Media, la relación de las funciones entre las labores de gobierno, guerra, impuestos, estatus, dominio y religión, determinó en los oficios manuales, una posición inferior respecto de sus contrapartes seglares. La sustancia que acentuó su estrato dependió de la idea del oficio como actividad familiar, en donde la herencia coincidía con la transmisión del trabajo y su posición social. El hijo del rey sería rey. El hijo del herrero sería herrero. 

     El diseño se parece mucho a la psicología, una disciplina joven, que se consolida como tal a principios del siglo XX, con antecedentes directos del siglo XIX y focos históricos de otras épocas.

     Como la psicología, una disciplina recelosa, que defiende su posición como disciplina pero que parte de otras y se sirve de ellas para reafirmar su función y su identidad, su mito. La psicología nace de la medicina, la filosofía, la antropología, la etología y la etnología. El diseño es hijo directo de las artes plásticas, el mercado, los medios de comunicación y la estética. Como toda disciplina inmadura, como niña caprichosa, rebelde y berrinchuda, transita entre contradicciones, ocurrencias y conjeturas. Desconoce a su madre (las artes plásticas) e idolatra a su padre (el mercado y los medios). Se autovalida como disciplina creativa, pero no reconoce sus dolencias estéticas y sobre todo, formales. Se preocupa de su papel frente a una realidad social, pero no justifica su irresponsabilidad ¿se da cuenta de sus incapacidades y las justifica con eso?. Se atiene a la pauta tecnológica, y al mismo tiempo contradice su paridad plástica. Se apropia de proyectos que ella misma define como diseño. No sabe cómo definir su nombre, más allá de la Bauhaus y su tinglado vanguardista, propio de personajes, obras y períodos "clave" del siglo XX. Por ratos, sin sentido pero con loca ambición, se emparenta con la mercadotecnia, los negocios, el lenguaje anglicista y con un tipo de pensamiento propio del hombre de oficina y del mercachifle. 

     Como la psicología, intenta nutrir sus ajuares con la ciencia, con el método y con la terminología ajena. Aunque en su sangre corren venas de pintura, grabado, dibujo, arquitectura, escultura y pensamiento estético, su visión no va más allá de su función, una función que no explica ni mucho menos argumenta su pluralidad productiva. Una función que es un intento más, de distinguirse de las Artes (cuando le conviene), de anteponer el valor económico y el estatus. Una función innecesaria en sí, pero útil para justificar todas las demás faltantes. Una función que pretende ser propósito, pero que disfraza los valores éticos con un espíritu práctico. Una función muy útil para adoctrinar a los estudiantes y convencerlos de que su valor no es histórico, ni técnico, ni artístico, sino jerárquico e identitario. 

     Como la psicología, se le añaden formas simples de sí misma que terminan por reconocerse como propias. De la psicología se han colgado charlatanes, como le pasa también al diseño, en donde el ejercicio intelectual es mínimo, pero el espectáculo es fastuoso. Del diseño se cuelgan todo tipo de formas visuales propias del mercado, en donde la moda y la publicidad, en vez de examinarse en sus vertientes reflexivas o banales, se miran como sublimes y esenciales. Su trascendencia, además de "lo social" y de su pretendida función, es a sus ojos, una aspiración pequeña, como la que todo niño tiene: soñadora, inmediata, romántica, atrabancada y falta de nutrimentos. 

     Jean Piaget propició parámetros fundamentales sobre el desarrollo cognitivo infantil, en donde establece como determinante a la lógica, pues de ésta depende la construcción racional del pensamiento. La capacidad del niño de concebir y abstraer el mundo corresponde - según Piaget-, con etapas concretas pero, ¿como y en qué momento de estas etapas se consolida el pensamiento lógico? y sobre todo, si con "el niño" nos referimos a un conjunto de personas de determinada edad y esta edad es un reflejo de su capacidad cognitiva ¿cómo se gesta la actitud comunitaria, que es también consecuencia de la cognición y de la abstracción? Si debemos asumir que las actitudes son correspondientes con grupos de edades, lo debe ser también con grupos sociales, pues lo que hace de la percepción un molde, es correspondiente o consecuencia de actitudes universales, es decir, de ambientes comunales. Así que, aludiendo a Piaget, y pese a la propuesta sobre las edades y la construcción del pensamiento, hay adultos niños, como hay grupos sociales niños, es decir, que sus actitudes, lejos de ser resultado de procesos cognitivos, son infantiles en razón de su incapacidad de procesamiento intelectual y por supuesto, en razón también de su comparación con los adultos, que son otros grupos sociales. El diseño mezcla sin discriminación la realidad real y la realidad inventada, como la que crean los niños cuando juegan. 

     El diseño niño, niño por su edad y niño por su alcance intelectual, es reflejo desde luego, como disciplina, de un estado de evolución temprana que sólo el tiempo, la responsabilidad y las circunstancias, harán prolongar su niñez o lo harán crecer para trascenderse a sí mismo, para madurar.

    El diseño es por momentos adolescente también, rebelde porque sí, naturaleza de convicciones a la deriva. Si hay algo de adultez en el diseño, es en brotes aislados, en personajes y obras emblemáticas, o en sus antecesores, que no se sentían ni se llamaban a sí mismos diseñadores. 

     La niñez y la madurez de las disciplinas es propia de su momento histórico, de la civilización a la que pertenecen, de su capacidad cognitiva, de su ambiente perceptivo, que se construye y construye a la vez, de su ambición intelectual, y sobre todo, del tipo se responsabilidad que asumen sus miembros. 

     ¿Una solución ante esta situación? Podríamos comenzar por establecer diferencias entre hacer diseño, ser diseñador, sentirse diseñador, pertenecer a una comunidad de diseño o mantenerse al margen de las identidades. Ser y no ser diseñador va más allá de sentirse diseñador. Y a ver, profesores de diseño ¿con qué argumento les contagian a los alumnos esa aversión por las artes plásticas? ¿Con la función del diseño? Les tengo una noticia: las artes plásticas o visuales también tienen funciones, unas se parecen a las del diseño y otras son las mismas que en diseño ¿ya se les olvidaron sus antecedentes? ¿O solamente los citan para justificar la juventud de la disciplina y así extender los tiempos? ¡A madurar jóvenes! ¿Se toma como personal, molesta? Otro síntoma de inmadurez: las susceptibilidades antepuestas al ejercicio intelectual. 

lunes, 6 de septiembre de 2021

SINE CIVILITATE

 


Sine civilitate. 

Una sociedad sin estado no es sociedad. El derecho sin una mayoría no puede aspirar a una uniformidad legal. La autoridad sin el procopio de una sociedad, no puede menos que vérsele como autoritarismo. El respeto es, antes que el que se debe al prójimo, el que se exige en sí mismo. 

     Lo que hace de una civilización, además de su tecnología, su arte, su territorio, su aparato social, su mercado y sus instituciones, es la construcción artificial del orden, es decir, de la oposición a la ley del más fuerte. Este esquema nos permite entender que los mecanismos de orden dentro de una comunidad no dependen directamente de la moral ni de la religión, sino del espíritu cívico. Las primeras culturas de occidente, que habitaron el área circundante al mar Mediterráneo y la parte central de Medio Oriente, fundadoras de las primeras civilizaciones (fenicios, asirios, babilonicos, acadios, etc.), comprendieron que la relación de fuerzas entre los individuos de una comunidad radica en la construcción del orden. Sin este edificio, la naturaleza humana persiste en la supervivencia y en la barbarie. 

     La civitas que concibieron los romanos, es el último eslabón de la tradición occidental por el derecho, por la legalidad y por la regla. Sobre este tablado se constituyó también la moral. 

     Pero, ¿cómo es que en una sociedad la regla se convierte en faro de sumisión, y cómo es que las palabras democracia y autoridad adquieren significados consecuentes y convenientes a caprichos que nada tienen que ver con la legalidad y la moral? 

     Se trata de un pueblo que no quería crecer (Ikram Antaki). ¿Es hereditario, es cultural, es la educación o la genética? Para los romanos, la virtus y la libertas conformaban una dualidad indeleble al ciudadano. La libertad consistía en el apego al margen legal, y en ello radicaba la virtud moral. ¿Por qué aquí y ahora no sucede eso? ¿Estamos en retroceso? ¿Los romanos fueron acaso superiores en ese sentido a nuestras ciudadanías? Las atrocidades humanas siempre han existido. Los romanos, como los hunos, carolingios, mongoles, otomanos, franceses, ingleses, españoles y mexicas, conquistaron otros pueblos, y castigaron con tortura y con muerte los desacatos. Las civilizaciones cultas fueron en general, guerreras y conquistadoras. Pero lo discutible aquí es la relación de fuerzas entre los miembros de una misma sociedad. El desacato a las leyes y la falta de moral van de la mano con la falta de autoridad y carencia de modelos. El comportamiento se hereda y la costumbre vicia las acciones. ¿Qué modelos tenemos? ¿Qué idea de lo que es y representa la autoridad tenemos? 

     En una sociedad inculta los modelos son artificiales y a la autoridad se le mira con recelo, como si esta no fuera regulatoria sino inquisitorial. Autoridad y gobierno no son lo mismo, moral y democracia tampoco. Aquí no hay exigencia, hay estupidez y ocurrencia. La represión es el trabajo que debe hacer cualquier autoridad para regular el comportamiento de la ciudadanía. Lo reprimible es lo que fractura la regla y la moral, lo que desvirtúa la civitas; y aquí sí, lo que reprime la libertas. Lo permisible no escapa a la regla, se reafirma en ella. El derecho de hacer lo que tiene derecho, da derecho a "ser" bajo derecho. 

     Sin civismo, sin capacidad de interiorización y sin una autoridad que regule, la naturaleza se autodestruye. El listado es enorme y abarca todos los espacios: la casa, la calle, la escuela, las instituciones, el transporte, el mercado, la política, las negociaciones, etc. A lo que se especifican y califican los actos: robo, asesinato, corrupción, engaño, malas palabras, violencia, violación, secuestro, conveniencia, falta de educación, etc. 

     Ser civilizado representa entonces una máxima individual y colectiva, en donde el comportamiento, regulado por una autoridad y vigilado por cada miembro que pertenece a una sociedad, acata con libertad su membresía y propicia así, su virtud moral. 

     Somos una sociedad de realismo mágico, de grandes artistas, de mucha historia y de gran culinaria, pero carente de espíritu cívico. Un espíritu que nos convierte en ciegos, en sordos y en mudos ante la gran posibilidad, que es la capacidad de ser conscientes y responsables de nosotros mismos, de dejar de mirarnos, y mirar lo demás. 

     Somos una sociedad sin civilidad, "sine civilitate", dirían los romanos para calificar a los bárbaros.