viernes, 3 de abril de 2026

LA ETERNIDAD

 


Conocí a un hombre en el desierto, un anciano terso. No me sorprendió verlo ahí, sino cómo había sobrevivido en ese lugar por años. Me dijo con serenidad que eso no tenía importancia. Me llevó a caminar con él por las dunas. Nos sentamos a contemplar el crepúsculo. Me pidió que no parpadeara hasta que se metiera el sol y que guardara silencio. Sin darme cuenta el cielo se apagó y con ello, mi concentración. Enjuagué mis ojos y respiré hondo. Busqué al viejo pero ya no estaba.
Intenté regresar a mi base pero no la encontré. Me sentí perdido al principio pero luego me acostumbré a estar solo, a no comer, a no aburrirme. En un santiamén pasó una eternidad. Me topé con un joven extranjero. Me preguntó cómo había sobrevivido ahí por años. Para mí no tenía ninguna importancia. Entonces, para contestar su respuesta y sin usar el lenguaje, le pedí que me acompañara a caminar por ahí. Le mostré el portal para que viera por sí mismo, y me fuí.


No hay comentarios: