domingo, 22 de marzo de 2026

Enseñar y aprender a dibujar (aforismos)



Picasso dibujando en el aire con un haz de luz

— Lo susceptible es lo personal, lo emocional sobre-expuesto, lo condescendiente. Así no se aprende nada, se justifica que no se aprende.

— Conocer los materiales y las técnicas hace al dibujante conocerse a sí mismo.


— Conocer las técnicas no es saber cómo se utilizan, es dominarlas.


— El estudiante cree que si una técnica le sale bien a la primera, con eso ya la conoce bien, entonces decide que le gusta e insiste con ella; entonces lo que le sale mal no le gusta y se aleja. Es al revés.


— La disciplina para dibujar es la misma que se requiere para hacer cualquier cosa.


— El tiempo que se tarda en hacer un dibujo es muestra y reflejo a la vez, de la capacidad de solvencia del dibujante.


— La dificultad de un dibujo se amolda al tiempo. Hay dibujos rápidos que son tan difíciles como los que se llevan mucho tiempo. No hay garantías. Tardarse no es hacer bien las cosas, hacerlo rápido no es hacerlas al aventón.


— La gente que no aprende a dibujar aprende cómo justificar que no sabe dibujar.


— Cuando era estudiante, muchos de mis compañeros que se daban cuenta que no daban una con el dibujo, se hicieron fotógrafos. Los que siguieron en una línea que pedía dibujo, como grabado o pintura, hallaron formas de evadir el dibujo con abstracciones o estilos cachetones. Y otros —los peores—, se hicieron artistas contemporáneos. Ahora se añaden otros al espectro, los que se dedican a la investigación.


— Generalmente los alumnos no saben qué es dibujar; piensan que copiar un molde que les gusta es dibujar.


— El tiempo que tarda un estudiante en aprender a dibujar es relativo en razón de la energía, compromiso, responsabilidad, disciplina y cultura visual que tiene o se autogestiona.


— El alumno que se queja, que se la pasa platicando, usando el celular, que ya se quiere ir o que no lleva sus materiales en plena clase y todavía le pregunta a su profesor que qué hace, es una persona que no sabe qué quiere ni porqué está ahí.


— La capacidad cognitiva aplicada al dibujo es el nivel de atención, asimilación, concentración y sacrificio que aplica el dibujante para hacer su trabajo.


— Después de más de 30 años de enseñar dibujo, puedo decir con autoridad que nunca he tenido alumnos excelentes. Los más sobresalientes se sienten tan seguros, que terminan atascados. Y los demás, ven al dibujo como un mero trámite, como lo ven también las instituciones en donde se enseña.


— Cada vez que califico los dibujos de mis alumnos me imagino en una institución en donde puedo elegir a los que realmente valen la pena.


— Los alumnos vienen muy mal, no saben hacer nada con las manos, tienen una cultura visual deplorable y no tienen enraizado el pensamiento crítico, la capacidad cognitiva.


— Cuando entran a las facultades se dan cuenta inmediatamente que el nivel de exigencia es lo que menos importa y que la identidad, los gustos personales o colectivos tienen preponderancia. Y aprenden, lamentablemente, que cualquier resquicio por donde pueden meter un cambio, un camino corto o un pretexto para no esforzarse, es válido.


— Explico muy bien los conceptos dos veces y cómo hacer los ejercicios, les pongo un ejemplo visual o práctico, pregunto si tienen dudas, si todo está claro. Nadie dice nada. Luego, ya en la práctica, no falta quien me pregunta que qué se va a hacer.


— Quieren ruido, gentío, platicar, mitote... El silencio, la soledad y la concentración los aburre.


— En un curso de dos semestres mis alumnos hacen cientos de dibujos. Cuando termina, se me acerca uno y me pregunta por el manual ideal para aprender a dibujar.


— Si los alumnos están mal, es porque sus maestros, su escuela, su sistema y su país están mal. Y sin embargo, es su responsabilidad, su elección estar mal.


— El talento es una cualidad susceptible de ser útil o inútil.


— El cansancio es reflejo de una inversión de trabajo, sea que valga o no valga la pena.


— El alumno ya sabe que regatear le funciona en otros espacios. Si te regatea como profesor y cedes una pizca, no podrás apretar después.


— Pocos alumnos saben qué hacer con la pluralidad de profesores de dibujo que tienen. Solo ven el cambio de profesores que tienen, pero no procuran un cambio en sí mismos.


— El alumno consciente de sí mismo no posterga, no espera hasta la clase, no se conforma. Busca más allá, se pregunta, se exige a sí mismo, nunca se llena, dibuja más de lo que ve en su clase.


— Fuera de clase los veo caminar por los pasillos con una cámara en el cuello, comiendo, platicando, riéndose. Nunca los veo dibujar.


— Pocos profesores de dibujo saben bien cómo calificar a sus alumnos. Esto es compatible con los pocos profesores de dibujo que saben dibujar.


— Un maestro que imparte dibujo y no sabe dibujar es como seguir pensando que la tierra es plana.


— Enseñar a experimentar a locas no es enseñar a dibujar. Dibujar a locas es anteponer todo factor susceptible a la razón.


— Un maestro pone a sus alumnos a hacer un dibujo de copia por dos meses hasta que les queda. En el ínter de hacerlo, los alumnos platican, comen, escuchan música, dan un trazo cada diez minutos. No aprenden a dibujar, aprenden a postergar lo que puede hacerse en una hora.


— Al comienzo de mi labor docente pensaba que el problema era generacional, propio de la edad o propio del contexto académico. No, el problema es la incapacidad individual de ser responsable.


— Para calificar un dibujo, se debe ser objetivo, y para eso los ejercicios deben ser objetivos en la manera en que se enseñan. ¿Cómo calificas algo que no tiene pies ni cabeza?


— Enseñar a dibujar es enseñar a percibir el mundo. Va junto con pegado.


— Calificar 40 tareas de cada uno de mis alumnos es mi trabajo. Pero calificar 35 tareas hechas al aventón, es una pérdida de tiempo.


— Para evaluar, se ponen los elementos formales a revisar y los elementos antecedentes, lo que ya se enseñó y se debe aplicar por asimilación. Se revisa la técnica, que incluye lo técnico/formal y el manejo de los materiales. Pero otros factores, como la limpieza, la capacidad de elección y el juicio introspectivo, se reflejan en los resultados.


— Los maestros son genios, hablan como si supieran de todo, lo critican todo, están inconformes, algunos son contestones y agresivos. ¡Pero no saben dibujar!


— Un maestro de dibujo elige a sus consentidos, a los demás no los atiende. Hace dibujos peludos, de esos con un montón de rayas y les enseña a sus alumnos a dibujar así. Como sus dibujos se parecen a los mangas y a las historietas de súper héroes, a los chicos les encanta.


— Una maestra de dibujo es impuntual y se va temprano, y lo peor: pone a sus alumnos a "experimentar". Los alumnos no entienden al principio qué es lo que les pide, pero se trata de dibujar a locas, de soltarse, de "sentir" el material, de trazar sin ton ni son porque no importa la técnica, sino cómo se siente. Al final los alumnos "entienden" lo que deben hacer, pero la maestra, como no tiene parámetros racionales para lo que les pide, no sabe al final del curso cómo calificarlos.


— Tuve un maestro de dibujo cachetón. Entraba al salón con una grabadora y ponía a todo volumen una música extrana en francés. Y luego, a gritos, pedía que se trazara sin parámetros, rayando el papel como si se tallara una prenda en el lavadero. Lo más irrisorio es que había una modelo y cada cinco minutos el maestro cambiaba la pose.


 Darse cuenta es el primer paso para aprender bien. Y eso no tiene nada que ver con que les guste, se identifiquen, tengan al maestro ideal o esté cerca su escuela.


 Tener cultura visual es un proceso muy largo y doloroso. Lleva años, nunca se acaba y exige hacer sacrificios. Es una tarea paralela a aprender las técnicas. Muy pocos aprenden a dibujar, pero casi nadie sabe dibujar y tener cultura visual a la vez.

No hay comentarios: